Otrora la educación impartida en cada nación no tenía mucha relación con la de otras, no eran impuestas políticas educativas por otro país, sino que se inspiraba en los modelos distintos para mejorar el suyo adaptándolo a su realidad, esto generaba resultados positivos como otros no deseados. Actualmente esto ha cambiado con el proceso de la globalización que más allá del ámbito económico ha abarcado otros como el cultural y especialmente el educativo, sin embargo, la globalización, acaso, es saludable para la educación y más aún una educación intercultural.La interculturalidad es la interacción entre culturas, diferentes, en la cual intervienen por igual en busca de una convivencia, de una integración. Esta implica asumir respeto ante las diferencias entre nosotros y se encuentra sujeta a distintas variables como: diversidad, el concepto de cultura, diferencias idiomáticas, políticas de no integración estatales, diferencias sociales, regímenes económicos excluyentes, etc.
Como concepto, la globalización, procura referir a la realidad como una sociedad planetaria. Permite una integración cultural por distintos medios. Uno puede entrar a la Internet y observar las manifestaciones culturales de otras sociedades, es posible conocer culturas de todo el mundo gracias a la tecnología y los medios de comunicación de estos tiempos.
Pero interculturalidad es integración cultural no es alienación, pues el integrar involucra mezclar componer lo uno con lo otro, mi cultura y la otra cultura pero no el enajenarse y dejar a un lado lo mío para aceptar e imponerme lo ajeno.
La relación entre globalización y educación no ha sido muy satisfactoria, que yo diga, pues no estamos preparados para asumir políticas educativas de otros países; esto tiene que ver con problemas económicos. Además de la despersonalización que puede causar este fenómeno globalizador en el cual es cierto que interactúan culturas pero desproporcionalmente, pues hay una cultura que se impone a la otra por la naturaleza homgenizadora de la globalización, impidiendo de esa manera la interculturalidad.
Una educación intercultural: aprender lo autóctono, lo indígena y al mismo nivel aprender de otra cultura. En nuestro caso si hablamos de aquella tendremos que mencionar una educación bilingüe: hablar mi lengua materna, sea de una familia lingüística de la sierra o de una de la selva y el castellano; para poder comunicarnos plenamente en ambas culturas, teniendo sentido de lo propio al interactuar con la otra cultura en busca de conocimientos que permitan mejorar la propia.
En los últimos años la globalización ha hecho obligatorio el conocimiento del inglés, como también lo hará con otras lenguas, es consecuencia de esto que la gente cuestione el aprendizaje de su lengua natal. Por ejemplo, en la sierra hay padres que se niegan a permitir que sus hijos aprendan quechua y más aún en nuestra capital hay mucha gente que preferiría aprender una lengua extranjera antes que su lengua indígena. Esto no implica que aprender una lengua extranjera sea malo para nuestra cultura, no lo que es erróneo es restarle importancia a lo propio, no, tiene nada de malo el conocimiento de nuestra lengua y el de otra extranjera podemos interactuar con cualquier otra cultura mas no darle un mayor valor que la nuestra.
El indígena y su idioma popularmente han sido reducidos por la sociedad peruana a un obstáculo que imposibilita la unificación como nación, al mismo tiempo que para desarrollarse. Lo anterior por falta de una tolerancia ante la diversidad, además de que sin poder superar esta tara no podremos hablar de educación intercultural, y la alienación que sufrimos, reprimiendo nuestra cultura.
Diferencias en nuestra sociedad han existido desde antes de que esta sea independiente y persisten actualmente, aún no somos una nación, y para lograr una educación intercultural es necesario superar este problema. Hemos llegado incompletos a ser parte de este proceso que impone “lo que debe ser” e influye negativamente en las personas que no tienen una identidad cultural concreta.
Ahora bien, esto no significa que una sociedad tenga que excluirse del sueño de la aldea global sino que la globalización en esencia es homogeneizadora, esta característica obstaculiza pero no impide la interculturalidad que presupone diversidad cultural.
Muchas veces observando otras culturas sumimos lo nuestro y aceptamos lo exótico, de esa manera la relación no es recíproca. Creo que la globalización es un proceso uniformizador y que dificulta la creación, pero ¿Porqué? En nuestro país la mayoría de la población no posee una identidad cultural sólida, no quiere conservar su acervo, sino que busca e imita lo de otras culturas con el pretexto de “mejores”.
Entonces ninguna nación puede existir armónicamente sin cultura propia, sin características que la identifiquen y la hagan original frente a las manifestaciones de otros pueblos.
Debemos formarnos como nación una identidad para poder emprender una educación intercultural, así entonces podremos asumir la globalización, que es positiva si no despersonaliza, y puede ser aprovechada satisfactoriamente para interactuar con otras culturas simétricamente. Al mismo tiempo que debemos renovar nuestras visiones apreciando e inspirándonos en las demás identidades, no sólo cerrarnos con lo propio; debemos tratar de enriquecernos de manera original observando a los demás.
