miércoles, 30 de julio de 2008

UNA COPA DE KIRSH



XXIII


Que me callen la mirada y cieguen mi boca,


deseo − dije en febrero pues no la conocí −


que me corten las manos si esto es en vano,


me dejen en un conjuro haber si alguien me invoca


quiera usted atreverse a traerme hasta aquí


pues aguardo, hada hermosa, me ofrezca su mano.